Descripción
El mapeo del microbioma intestinal (GI-MAP) es una prueba avanzada para la salud intestinal diseñada para brindar a los pacientes una comprensión más clara de su salud digestiva e intestinal. Esta prueba evalúa más de 100 marcadores de salud intestinal, incluidos indicadores importantes como la zonulina, los ácidos grasos de cadena corta (AGCC)y la calprotectina.
La microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en la digestión, la absorción de nutrientes, la función inmunitaria, la inflamación y el bienestar general. Un desequilibrio en la flora bacteriana intestinal o la presencia de inflamación intestinal pueden contribuir a síntomas como hinchazón, irregularidades intestinales, molestias abdominales, sensibilidad a ciertos alimentos, fatiga o mala digestión.
Esta prueba ayuda a evaluar el equilibrio entre microorganismos beneficiosos y dañinos en el intestino, a la vez que analiza marcadores clave relacionados con la función de la barrera intestinal y la inflamación. La zonulina se asocia comúnmente con la salud de la barrera intestinal, los AGCC son compuestos importantes producidos por bacterias intestinales beneficiosas y la calprotectina es un marcador que puede indicar inflamación intestinal.
El mapeo del microbioma intestinal puede ser útil para pacientes que desean investigar síntomas digestivos persistentes, controlar su salud intestinal o comprender mejor cómo su microbioma puede estar afectando su bienestar general. Los resultados pueden ayudar a los médicos o profesionales de la salud a recomendar medidas más personalizadas, como cambios en la dieta, apoyo para un estilo de vida saludable, probióticos o una evaluación médica adicional cuando sea necesario.
Los resultados suelen estar disponibles en un plazo de 14 a 16 días. Esta prueba proporciona información útil sobre la función intestinal y el equilibrio de la microbiota, pero debe interpretarse junto con los síntomas del paciente, su historial médico y la opinión de un profesional sanitario.
Importante: Esta prueba tiene fines de evaluación y detección de problemas de salud. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Los pacientes con síntomas graves, persistentes o que empeoran deben consultar a un médico.
