Las opciones de tratamiento dependen del trastorno específico. El hipotiroidismo suele tratarse con terapia de reemplazo de hormona tiroidea sintética. El hipertiroidismo puede tratarse con medicamentos antitiroideos para regular la producción hormonal y, en algunos casos, se pueden recomendar intervenciones quirúrgicas como la tiroidectomía. Sin embargo, una nutrición adecuada, como el yodo y el selenio, junto con el manejo del estrés, el ejercicio regular y evitar el consumo excesivo de ciertas sustancias (como la soja y el yodo excesivo) también contribuyen al bienestar general de la tiroides.